Si has emigrado como yo y muchas veces aún sientes nostalgia, quédate a leer este artículo en el cual te contaré cómo dejar de sentir esta emoción con tanta intensidad.
¿Cómo superar la nostalgia después de emigrar?
1. Reconoce que lo que sientes es nostalgia
El primer paso para lidiar con esta emoción es ser consciente de que estás sintiendo nostalgia y permitirte sentirla, sin intentar taparla o hacer como que no está y seguir con tu vida como si nada.
Muchas veces reprimimos nuestras emociones, nos distraemos con comida, redes, alcohol o alguna otra cosa porque no queremos entrar en contacto con la emoción. Y es entendible porque de agradable no tiene un pelo.
Pero si reprimes la nostalgia o cualquier otra emoción desagradable que sientas, ésta se volverá cada vez más intensa, hasta que un día termines explotando.
2. Observa qué has dejado atrás y qué estás añorando
¿Qué es eso que extrañas de verdad?
Quizás echas de menos hablar tu idioma, la cercanía con tu familia, las comidas de domingo donde todos se juntaban, las playas, las calles que solías recorrer…
Es muy importante que lo identifiques porque así podrás descubrir qué necesidades se encuentran ocultas detrás de ello y así podrás satisfacerlas.
Por ejemplo, podría ser que estés necesitando conectar con otra gente, quizás sentir el cariño de ciertas personas que son importantes para ti o sentir que perteneces a ese lugar donde estás viviendo ahora.
Cuando lo identifiques, entonces pregúntate… ¿cómo puedo empezar a cubrir esas necesidades hoy en el país donde vivo, independientemente de que siga sintiendo nostalgia o de que en algún momento decida regresar a mi país?
3. Deja de idealizar cómo era todo antes de emigrar
Quizá cuando recuerdas la época en que vivías en tu país, recuerdes las reuniones familiares, las risas con tus amigas, tu familia…la sensación de pertenecer a un lugar…pero otras cosas que te molestaban fueron perdiendo peso por el camino…
Eso no significa que tu cerebro borre todo lo malo que viviste. Claro que no.
Pero lo que puede pasar es que con el tiempo termines recordando el pasado de una forma más positiva de como realmente lo viviste.
Entonces hoy lo que haces es comparar lo mejor de tu vida de antes de emigrar con lo que NO te gusta de tu vida ahora.
Y claro… así Alemania siempre pierde 🙂
En mi caso, los primeros años viviendo aquí solía comparar mucho a Alemania con Uruguay…comparaba la forma en cómo la gente se saludaba cuando se encontraba, la forma de cenar por las noches, la rigidez de los horarios para hacer ruido en casa o la forma de separar la basura…entre muchas otras cosas…
Para el tema de la comparación te propongo hacer un ejercicio bastante sencillo…
Cuando te des cuenta que estás pensando que antes todo era mejor, intenta poner todo sobre la mesa y pregúntate:
¿Qué cosas me gustaban de mi vida antes de emigrar? ¿Y cuáles no?
¿Y qué cosas me gustan de mi vida actual y cuáles no?
Así tendrás lo malo y lo bueno de cada lugar y cada época…
4. Suelta la expectativa de cómo imaginabas que sería tu vida después de emigrar
Si llegaste a Alemania creyendo que adaptarte iba a ser fácil y rápido, lamento decirte que te compraste un billete directo a la frustración.
Muchas de mis clientas y miembros de mi grupo HispaMamis Alemania llegan pensando que en 6 meses o, como mucho, en 1 año hablarán perfecto alemán y luego se dan la cabeza contra un muro cuando se dan cuenta de que aprenderlo lleva mucho más tiempo del que pensaban.
Y lo mismo te puede pasar con muchas otras cosas…
Pensabas que encontrarías trabajo rápido, que harías amigos, que te adaptarías y que en poco tiempo ya tendrías tu vida más o menos armada…
Y no fue así….
Una cosa es cómo imaginaste que sería tu vida después de emigrar y otra muy diferente es la realidad…
Y cuanto más te sigas aferrando a esa expectativa, más frustración vas a sentir cuando las cosas no sucedan como las habías imaginado…
Tu vida después de emigrar quizás no está siendo como imaginabas que sería, pero mientras sigas esperando que se convierta en esa vida que tenías en tu cabeza, te va a costar más empezar a construirla desde donde estás hoy…
Y si tu vida actual no es como esperabas, quizá mires hacia atrás y pienses en la vida que tenías antes y sientes todavía más nostalgia por todo lo que dejaste.
Por eso, soltar esa expectativa puede ayudarte a dejar de comparar constantemente la vida que tienes con la que imaginabas que tendrías y empezar a construir desde la realidad que tienes hoy.
5. Aceptar lo nuevo no significa olvidar lo que dejaste atrás
Que aceptes que tu vida ha cambiado ahora que vives en el extranjero no significa que vayas a olvidar el pasado ni dejar de echar de menos lo que tenías y viviste…
No tienes que dejar de querer las comidas de los domingos, olvidarte de tus costumbres, dejar de hablar tu idioma o intentar convertirte en otra persona para encajar en el lugar donde vives ahora.
Puedes echar de menos a tu familia y disfrutar de la familia que has construido en tu país de acogida.
Puedes querer profundamente a las personas que dejaste y crear nuevos vínculos.
Puedes echar de menos tu país y sentirte en casa en otro lugar.
A mí me pasa…
Cuando voy de vacaciones a Uruguay, después de algunas semanas comienzo a extrañar mi vida en Alemania. Y cuando estoy en Alemania y veo que hay reuniones familiares o miro un vídeo y veo la rambla, me da un poco de nostalgia…
A veces nos cuesta creer que sea posible integrar las dos cosas. Es como si nuestra cabeza nos dijera “o es una o es la otra, tu país o el país nuevo, elige uno”
Y claro, ahí entramos en un gran dilema…porque si aprender el idioma, integrarnos y empezar a sentirnos bien en el nuevo país significa (para nosotros) perder una parte de nuestra identidad... ¿quién quiere hacer eso? Nadie, obvio.
Entonces nos resistimos con uñas y dientes a aprender el idioma, a adaptarnos y hasta sacarnos la nacionalidad!
Pero al mismo tiempo ya estamos viviendo en otro país y la vida que teníamos antes tampoco está ahí…así que nos quedamos en una especie de limbo…
Ni terminamos de construir nuestra vida aquí, ni podemos volver a tener la vida que teníamos antes.
Pero ¿qué pasaría si le diéramos otro significado a aprender el idioma e integrarnos… uno que nos fuese más útil?
¿Qué pasaría si en vez de verlo como una pérdida pudiéramos verlo también como una ganancia, nuevas oportunidades, aprendizaje…?
Seguramente esa parte de nosotros que se resiste y que tiene miedo de perder quién es podría bajar un poco la guardia y permitirnos empezar a construir una vida que también nos guste en el país donde vivimos.
6. Utiliza la nostalgia para construir algo en tu presente
Como vimos antes, la nostalgia puede ayudarte a descubrir qué cosas son importantes para ti y qué estás necesitando en este momento de tu vida…
Pero descubrirlo no alcanza…ahora hay que ver qué puedes hacer con esa información…
Por ejemplo, si echas de menos las comidas de los domingos con toda tu familia, quizás lo que realmente estás necesitando es sentirte conectada con otras personas y tener gente cerca con quien compartir…
Entonces pregúntate… ¿cómo puedo conectar y compartir con otras personas donde vivo ahora?
Quizás puedas apuntarte a algún curso de costura, de pintura o de baile, crear tus propias reuniones los domingos o buscar una comunidad donde sientas que formas parte de algo.
Lo importante es que, en vez de quedarte solamente pensando en todo lo que ya no tienes, puedas utilizar la nostalgia como una pista para empezar a construir en tu vida actual algo de eso que tanto estás necesitando.
7. Construye lazos sociales en el país donde vives
Hacer amigos en el lugar al que has emigrado es muy importante. Los amigos y buenos conocidos muchas veces se terminan convirtiendo en una especie de familia para nosotros…
Tener una tribu, sentir que perteneces y formar parte de una comunidad es súper importante, por eso hace más de 10 años creé Hispamamis Alemania, una comunidad de mamás hispanohablantes que vivimos en tierras germanas. La puedes encontrar en Facebook y unirte a nosotras si quieres 🙂
Pero claro, sé que puede ser difícil ampliar tu círculo social sobre todo si aún no hablas bien el idioma o si ya de por sí eres una persona introvertida o tímida.
Este tema lo veo muchísimo en mis sesiones de coaching…mujeres a las que ya en su país les costaba relacionarse con los demás o también otras que después de emigrar empezaron a aislarse porque no podían comunicarse de la misma forma que lo hacían en su país…
Yo también viví algo muy parecido cuando llegué a Alemania…en Uruguay y en España siempre había sido muy abierta y cuando llegué aquí sentí como se me hubiesen cosido la boca…
Comencé a aislarme porque me costaba muchísimo entender lo que me decían y me daba una rabia enorme no poder ser yo misma.
No podía hacer mis bromas, contar las cosas como las contaba en español o simplemente participar en una simple conversación…
Era muuuuuuuuy frustrante!!!
Más de 20 años después, si te soy sincera, mi alemán es muy bueno y puedo comunicarme muy bien, pero nunca va a ser igual que hablar en español. Jamás.
He hablado con algunas chicas y me han contado que les da mucha vergüenza interactuar con alemanes, piensan que no tienen nada interesante para compartir y tienen pánico a equivocarse cuando hablan alemán.
Si hace poco que vives en Alemania es normal que te sientas así porque seguramente te faltan las bases, pero si llevas ya algunos años viviendo aquí y aun sientes que el miedo a fallar te paraliza, eso se puede trabajar, no tienes que seguir sintiendo pánico cada vez que sales de tu casa…
No dejes que eso te impida construir una vida que te guste en Alemania o en el Polo Norte 🙂
Ojalá hace 20 años alguien me hubiese dicho que existían herramientas para trabajar todo esto.
Seguramente me hubiese ahorrado mucho sufrimiento y mis niveles de estrés, ansiedad y autoexigencia no hubiesen sido tan altos.
Justamente por eso escribo todos estos artículos y acompaño con mis sesiones de coaching a mujeres que han emigrado como yo. Porque muchas veces pensamos que simplemente tenemos que aguantarnos y seguir adelante cuando hay cosas que realmente se pueden trabajar y existen herramientas muy rápidas y eficaces para poder hacerlo…
8. Crea una rutina que te conecte con tu vida actual en el extranjero
Tener una rutina, levantarte más o menos a la misma hora, tener que ir a algún lugar, vestirte, maquillarte, ver a otras personas… le da estructura a tu vida…
Y después de emigrar creo que esto es todavía más importante porque muchas de las cosas que antes te daban esa estructura desaparecieron…
Tener una rutina te puede dar sensación de estabilidad y también de pertenencia. Te permite practicar el idioma, conectar con otras personas, sentirte útil, recibir reconocimiento...
O sea, realmente puede ser un jackpot para cubrir varias necesidades a la vez 🙂
Y no hablo solamente de un trabajo…puede ser hacer un voluntariado, apuntarte a alguna actividad, estudiar algo o incluso comprometerte a salir todos los días a pasear al perro..
Lo importante es tener cosas que también te conecten con la vida que tienes ahora, en vez de pasarte gran parte del día encerrada en casa pensando en todo lo que echas de menos.
Porque cuanto más empiezas a hacer cosas, conocer gente, tener lugares a los que ir y crear tus propias rutinas, empiezas a construir una vida también en ese nuevo lugar 🙂
9. Pregúntate qué función está cumpliendo la nostalgia en tu vida
Estoy segura que estás poniendo muuuucho de tu parte para adaptarte al país donde vives y, aun así, sientes que la nostalgia sigue ocupando muchísimo espacio en tu vida…
Si es así pregúntate…
¿Qué función podría estar cumpliendo la nostalgia en mi vida en este momento? osea, ¿para qué está aquí?
Hay investigaciones que muestran que la nostalgia suele aparecer con más fuerza cuando nos sentimos solas, tristes o con el ánimo bajo y que recordar personas, lugares o momentos importantes puede ayudarnos a sentirnos un poquito más conectadas y mejor.
También puede ayudarnos a mantener una conexión entre nuestro pasado y nuestro presente.
Y si lo pensamos juntas, esto tiene bastante sentido…
Si te sientes sola en Alemania, recordar aquellas comidas de domingo con toda tu familia puede hacerte sentir que aun perteneces a esa tribu…
Quizás mantener tan presente tu vida anterior te ayuda a seguir sintiéndote conectada con tu país, con tu familia o incluso con la persona que eras antes de emigrar.
Pero puede haber otras cosas detrás…
Quizás una parte de ti siente que si empieza a estar realmente bien aquí significa que se va a tener que quedar para siempre y aun no estás preparada para tomar esa decisión…o crees que si la tomas lastimarás mucho a tu familia…
Hacer amigos, encontrar un trabajo, aprender bien el idioma y empezar a sentirte en casa significa de alguna forma echar raíces. Y quizás una parte de ti se resiste porque siente que entonces regresar a tu país va a ser cada vez más difícil.
Sentirte bien donde vives no quita que puedas decidir regresar a tu país en algún momento, ese es un «match» muy raro que hizo tu cerebro en algún momento (y lo veo mucho en mis sesiones de coaching), si disfruto entonces me voy a quedar aquí para siempre...y no tiene por qué ser así…simplemente estás disfrutando del presente, nada más…las decisiones no están escritas en piedra…nada de impide tomar otra decisión dentro de un tiempo bajo otras circunstancias…
Ahora para seguir indagando en la función que está cumpliendo la nostalgia podrías hacerte estas 2 preguntas…
¿Hay algo que esta nostalgia me está dando y que hoy me falta en mi vida?
¿Puedo seguir sintiendo nostalgia y al mismo tiempo permitirme construir una vida que me guste aquí?
10. La culpa por extrañar menos y adaptarte al nuevo país
Y para terminar me gustaría que hablemos de una emoción que nos acompaña mucho cuando emigramos…la culpa...
A veces nos aferramos a momentos y lugares del pasado porque sentimos culpa de estar bien donde vivimos ahora...
Puede que veamos que las personas que dejamos en nuestro país todavía siguen tristes por nuestra partida y que empezar a extrañar menos se sienta de alguna manera como una traición hacia a nuestra tribu.
Como si dejar de sentir tanta nostalgia significara que ya no nos importan tanto las personas que dejamos atrás 🙁
El problema es que si necesitamos seguir sintiendo nostalgia para no sentir culpa, tampoco logramos permitirnos ser felices aquí.
Y yo te pregunto…
¿Crees que eso es realmente lo que querría tu familia para ti?
Si empiezas a extrañar menos y aparece la culpa, tampoco podrás disfrutar completamente de tu presente, porque la culpa siempre trae consigo autocastigo.
Y si en algún lugar de ti existe la creencia de que integrarte en Alemania o en el país donde te encuentres y empezar a sentirte feliz significaría como traicionar a los tuyos, es muy probable que aparezcan sentimientos de culpabilidad que no te permitan disfrutar de lo que estás construyendo aquí.
Así que si después de terminar de leer este artículo te das cuenta que sientes culpa o nostalgia y notas que alguna de las 2 te está impidiendo disfrutar de tu vida en el país donde vives, rellena el formulario para solicitar una sesión de valoración conmigo de aprox. 15 min. y vemos juntas qué es lo que te está bloqueando. Te contestaré en menos de 48 hrs, prometido 🙂
