En este artículo me gustaría mucho compartir contigo cómo ha sido para mí convivir con la nostalgia después de emigrar a Alemania y cómo fue cambiando con el correr del tiempo… y si te animas, me encantaría leer tu experiencia en los comentarios 🙂
Antes de llegar a Alemania
Antes de venir a Alemania estuve dos meses y medio en Italia trabajando en el restaurante del hermano de mi abuela y luego me fui a España, donde viví aproximadamente un año.
Cuando llegué a España la situación fue bastante compleja porque no tenía dónde quedarme. Mi mamá tenía unos conocidos que me ayudaron a encontrar un lugar por lo menos para dormir y durante el día podía estar en su casa.
Así estuve unas semanas hasta que encontré un trabajo como administrativa.
Primero viví en Guadalajara, que queda como a dos horas de Madrid, y después me mudé a Alcalá de Henares, donde compartía piso con otros tres chicos.
Como trabajaba en Alcobendas y tenía que viajar muchísimas horas por día para ir y volver del trabajo, decidí pagar un poquito más de alquiler y mudarme al centro de Madrid.
Y fue en esos meses que me apunté a un curso de salsa y conocí al que hoy es mi esposo 🙂
Cuando lo vi, alto, rubio y de ojos azules, no sé por qué pensé que era inglés. Después, hablando con otro chico que era alemán, me dijo que no, que no era inglés, que era alemán.
Y bueno… entre baile y baile comenzamos a hablar y unas semanas después nos pusimos de novios.
Durante ese año que estuve viviendo en España, hasta que me vine a vivir a Alemania, la única forma que tenía de comunicarme con mi familia era comprando una tarjeta telefónica con un código.
Me tenía que ir a una cabina de esas que había en la calle para poder hablar con ellos y el dinero, la verdad, es que me daba para muy poco. Así que podía conversar solamente media hora con mi familia por semana.
Y la pasaba muy mal porque los extrañaba muchísimo…
Vivía con un pie en España y otro en el avión, porque muchas veces pensaba que no iba a soportar extrañarlos tanto. Me daba muchísima nostalgia cuando pensaba en mis amigas o sabía que mi familia se iba a juntar para festejar algún cumpleaños y yo no iba a estar ahí…
Por suerte, en el lugar donde trabajaba tenía una amiga argentina y otra colombiana que fueron un gran apoyo durante todo ese año.
La verdad es que no sé si hubiese aguantado quedarme en España si ellas no hubiesen estado ahí… Ellas fueron mi sostén.
La nostalgia en los primeros meses después de emigrar a Alemania
Cuando llegué a Alemania en 2003 lo que más me impactó no fue solo tener que aprender alemán, que parecía chino mandarín, o las diferencias culturales, que eran unas cuantas, sino tener la sensación de haber perdido muchas cosas al mismo tiempo, como si de un día para el otro me hubieran quitado el piso debajo de los pies 🙁
Y esto tuvo TODO el sentido del mundo cuando hace poco leí que, según el psiquiatra español Joseba Achotegui, los migrantes solemos atravesar 7 duelos migratorios:
- la familia
- la lengua
- la cultura
- la tierra
- el estatus social
- el grupo de pertenencia
- la seguridad
O sea, cuando dejamos nuestro país estamos perdiendo un MONTÓN de cosas a la vez. ¿Como para no sentirse perdido, no?
Cuando leí esto, muchas cosas de las que había vivido al llegar a Alemania comenzaron a tener sentido. Yo me sentía desorientada y muy perdida… normal si de repente nada de lo que conocía hasta ese momento era igual.
El primer año viviendo en Alemania fue realmente muy duro. No tenía amigas, me sentía muy sola y la única persona con la que hablaba español era mi esposo 🙁
Por suerte, cuando llegué a Alemania también cambió la forma en la que podía comunicarme con mi familia.
Empecé a hablar con ellos a través del Messenger de Hotmail y luego de Skype. Pasar de poder hablar solamente media hora por semana desde una cabina telefónica a poder hablar con ellos y verlos más seguido fue un gran alivio…
Obviamente no era lo mismo que estar con ellos ahí, pero busqué formas de seguir estando presente.
Recuerdo, por ejemplo, que cuando mi hermana participaba en las competencias de baile yo no podía estar ahí, pero encontraba alguna forma de acompañarla. Le mandaba flores con una nota diciéndole cuánto la quería y lo orgullosa que estaba de ella…
Esa era mi manera de estar presente desde lejos…
Ahora, mirando hacia atrás, puedo ver claramente que en esos primeros años viviendo en Alemania se estaba gestando una ansiedad muy grande en mí que terminaría explotando años después…
Cómo fui construyendo mi vida en Alemania (aún sintiendo nostalgia)
Lo primero que hice fue aprender el idioma, y le di duro cada día durante 1 año hasta que di el examen TestDaf… luego hice un Ausbildung (formación profesional) como secretaria multilingüe durante 2 años y medio, nos mudamos al norte y encontré trabajo en una empresa internacional en el puerto de Hamburgo, hice un grupo de amigas, algunas hablaban español y otras alemán, tuve 2 hijos que hoy tienen 11 y 15 años, en el 2016 dejé el trabajo en la empresa y comencé a trabajar como Coach acompañando a mujeres que, como yo, han emigrado y se sentían bloqueadas y todo eso fue ayudando a que me sintiera en casa…
Así la nostalgia que sentía por haber emigrado con el tiempo dejó de interferir en mi vida diaria, pero eso no quiere decir que haya desaparecido completamente…
A veces se sigue asomando incluso hoy, después de más de 20 años viviendo en Alemania… pero no pasa nada, porque sé que puedo sentir algo de nostalgia por mi país y mi gente y al mismo tiempo sentirme bien en el país donde vivo…
La nostalgia después de más de 20 años viviendo en Alemania
Como te vengo contando en todo el artículo, en mi opinión, la nostalgia nunca desaparece del todo…
Este año, por ejemplo (estamos en 2026), la hija de mi primo cumplió 15 años y no pudimos ir porque mis hijos tienen escuela y en Alemania solo puedes sacar a los niños con un permiso, que te dan en ocasiones MUY especiales 🙁
Me puso muy triste porque celebrar los 15 años en mi país es una algo muuuuy importante en la que se encuentra toda la familia…
Dentro de poco va a pasar lo mismo con la hija de una amiga y tampoco podremos ir porque los niños no tienen vacaciones…
¿Me da pena no poder estar presente?
La verdad que sí, y mucha 🙁
También me da mucha nostalgia cuando veo vídeos en las redes de cosas típicas de Uruguay… la rambla, la murga, la torta frita… cuando escucho canciones de mi adolescencia… o cuando pienso en la relación que teníamos y aún tenemos allí con nuestros vecinos, cosa que aquí de esa manera no conozco…
Pero sé que es el precio que elegí pagar por vivir fuera de mi país…y aunque lo acepto, eso no significa que aún no duela un poquito…
Cómo aprendí a convivir con la nostalgia después de emigrar
Después de todos estos años viviendo fuera de mi país aprendí que puedo sentir nostalgia por todo lo que dejé atrás y al mismo tiempo disfrutar de la vida que tengo hoy…
Hay momentos en los que extraño a mi familia, a mis amigos, mi país o algunas de las cosas que formaban parte de mi vida antes de emigrar… pero eso no significa que no pueda sentirme bien aquí…
Puedo sentir tristeza porque me pierdo un cumpleaños importante, emocionarme cuando escucho una canción de mi adolescencia o echar muchísimo de menos a mi familia… y al mismo tiempo sentirme bien con la vida que tengo en Alemania.
Pero llegar hasta aquí fue todo un proceso…
Si me pongo a pensar en la Carina que llegó en 2003 sin saber ni una sola palabra de alemán y que vivió unos niveles tan altos de estrés y ansiedad, me encantaría poder viajar en el tiempo, darle un abrazo bien apretado y decirle que todo va a estar bien…
Darle todas las herramientas que he ido aprendiendo en los últimos 10 años, entre ellas EFT Tapping, que sé que me hubiese ayudado enormemente a trabajar muchas de las emociones que estaba sintiendo en aquellos años… la ansiedad, la frustración por no poder expresarme en alemán como me hubiese gustado, la soledad y también toda esa nostalgia que sentía por estar lejos de mi familia y de mi país…
Lamentablemente no puedo viajar en el tiempo y hacerlo, pero lo que sí puedo y quiero hacer es compartirlas contigo, porque seguramente estés pasando por situaciones similares a las que pasé yo…
Cada una tiene que hacer su propio camino y al final no podemos ahorrarnos todo el dolor ni todas las caídas… pero si podemos acortar un poquito ese camino o hacerlo menos difícil, ¿por qué no hacerlo?
Yo lo hubiese aceptado con mucho gusto, la verdad 🙂
Y si tú también estás pasando por esto y te gustaría empezar a hacer algo para que la nostalgia no ocupe tanto espacio en tu vida, escribí otro artículo donde comparto algunas claves que pueden ayudarte a convivir con ella después de emigrar.
Puedes leerlo aquí => 10 Claves para superar la nostalgia al emigrar
Si llevas viviendo fuera de tu país hace un par de años y sientes que la nostalgia, la ansiedad o incluso la frustración te están impidiendo disfrutar de tu vida, rellena el formulario que ves aquí debajo y en menos de 48 hrs me pondré en contacto contigo para coordinar una sesión de valoración gratuita de 15 minutos y ver juntas qué es lo que te está bloqueando y cómo podría ayudarte.
