¿Por qué te bloqueas al hablar alemán?

¿Alguna vez te ha pasado que sabes exactamente lo que quieres decir en alemán… pero cuando llega el momento de hablar tu mente se queda completamente en blanco?

Te bloqueas hasta tal punto de no decir casi nada, te sudan las manos, te trabas con las palabras, sientes que todo el mundo está esperando a que termines la frase y mientras tanto una vocecita en tu cabeza te dice que mejor no hables que la vas a cagar, que no te van a entender y no lo vas a hacer bien.

Es muy frustrante, lo sé 🙁

Y si esto te lleva pasando desde hace tiempo, probablemente hayas llegado a pensar que el problema es que no sabes suficiente alemán o que tendrías que hacer más cursos…

Pero déjame decirte algo importante: muchas veces el problema no es el idioma, sobre todo si tienes varios cursos de alemán a tus espaldas y llevas ya tiempo trabajando en Alemania usando el alemán.

Si estás leyendo esto y te sientes un bicho raro, no creas que solo te pasa a ti. Esto le pasa a muchas mujeres que viven en Alemania y también me pasó en su momento.

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Y ahora volviendo a la pregunta de este artículo…

¿Por qué me bloqueo cuando hablo alemán?

Cuando te bloqueas al hablar alemán hay varias cosas que pueden estar pasando al mismo tiempo:

  • tu foco está puesto en lo que va a salir mal en el futuro o en lo que salió mal en el pasado (o sea no estás en el presente)
  • estás enfocada en las caras que ponen los demás y no estás en ti
  • tienes miedo a que crean que eres tonta o poco inteligente (con lo desenvuelta y segura que eras en tu país…)
  • tienes la sensación de no ser lo suficientemente buena
  • has vivido experiencias pasadas donde te sentiste juzgada o criticada y ahora de adulta en cuanto tu cerebro identifica que algo se parece a lo que viviste en el pasado, se vuelve a activar la misma emoción y las mismas sensaciones físicas (osea en microsegundos es como si te teletransportaras al pasado, como en la peli Volver al futuro, y vuelves a ser la misma niña de 6 u 8 años)

Y como te podrás imaginar… cuando tu sistema nervioso está así de activado y cree que en cualquier momento vas a morir, NADIE, ni tu ni yo, podemos hablar con fluidez. Porque tu cerebro prioriza lo importante y en ese momento es tu supervivencia, así que concentrarte en lo que vas a decir no es prioridad.

Cuando ese miedo se acumula durante mucho tiempo, tu sistema nervioso entra en modo supervivencia y ahí tienes 3 opciones:

  1. luchas o peleas si crees que vas a poder con el «león» que tienes en frente
  2. huyes si crees que es más fuerte que tú
  3. te congelas (como muchos animales que se quedan inmóviles esperando que el peligro pase. La diferencia es que en realidad ese peligro no es real. Por lo menos no tienes un león en frente, pero para tu sistema nervioso, la cosa va de vida o muerte. Así que abrir la boca para hablar alemán NO es una opción si quieres sobrevivir)

Por eso, aunque estudies alemán como una posesa, aunque sepas las palabras que quieres decir, porque te las apuntaste antes de salir de casa, muchas veces las frases no salen de tu boca. Y ahí vuelve esa vocecita insoportable a decirte: «mejor quédate callada que te vas a equivocar y espera quietita hasta que pase el peligro». Y tú muy obedientemente le haces caso.

Y la cosa no termina ahí, porque luego esa misma voz comienza a decirte que no vales para ese puesto, que no entiendes cómo te contrataron y que en cualquier momento se darán cuenta de que no estás a la altura y te hecharán a la p%$! calle.

circulo vicioso del bloqueo al hablar aleman

Este círculo vicioso es solo un ejemplo de lo que suelo ver en las sesiones de coaching con mis clientas.
A esto le llamamos la profecía autocumplida o efecto pigmaleón. Todo este proceso se da para terminar confirmando lo primero que pensamos y esto tiene beneficios ocultos para ti, aunque ahora mismo estés negándolo con la cabeza. Es la misma expresión que veo en mis clientas cuando se los digo, es uno de los momentos de mayor confusión y sorpresa en las sesiones. Pero la confusión es muy buena, porque es un buen momento para cuestionarse lo que hasta ahora habíamos dado por verdadero.

Y para que veas que no eres la única a la que le pasan estas cosas, te cuento que cuando llegué a Alemania en 2003 no sabía nada de alemán y los primeros 5 años hasta que comencé a trabajar, cada vez que quería hablar aparecía esa vocecita que me decía: «Estás usando el artículo correcto? Es acusativo o dativo? Si esta es una oración subordinada entonces va el verbo al final? pero qué era realmente lo que quería decir cuando comencé a hablar? Ya no lo recuerdo! :-(«

Y claro, mientras mi mente analizaba todo eso… la gente seguía hablando. Cuando por fin lograba terminar la frase en mi cabeza, el tema de conversación ya había cambiado.

Si hubieses podido mirar dentro de mi cabeza, seguro hubieses visto un montón de signos de interrogación y una maraña oscura enredada, porque así  me sentía…

Al final otra vez me quedaba callada y me decía: «si supieran lo graciosa que soy en español y todo lo que les podría contar»

Y bueno, después de varios años trabajando en mi misma tanto con coaching como con terapia, entendí que querer hacer «todo perfecto» no había empezado con el idioma alemán ni en Alemania, venía de mucho antes. Venía de creencias que había aprendido en la infancia y que seguían funcionando dentro de mí como un motor silencioso.

¿Cómo puedes empezar a trabajar ese bloqueo cuando aparece?

Lo primero es darte cuenta de qué está pasando realmente en ese momento, qué sientes y cuál es tu diálogo interno.

Muchas veces como te decía anteriormente la emoción que más nos bloquea suele ser el miedo (aunque también la culpa, puedes leer sobre ella aquí)

Sentimos miedo a equivocarnos, a no estar a la altura o a hacer el ridículo. Y ese miedo no está ahí porque sí, está intentando protegerte.

Mira toda emoción tiene 3 componentes y el miedo también:

  1. el enfoque
  2. el lenguaje
  3. la fisiología

El enfoque es donde pones tu atención. El lenguaje es lo que te estás diciendo, tu diálogo interno: “no soy capaz” “lo estoy haciendo mal”. Y la fisiología es cómo está tu cuerpo, tu respiración, la posición de tus hombros, etc

Cuando trabajas en alguno de estos 3 elementos la emoción comienza a cambiar. Pero cuando cambiamos los 3 el cambio ya es inevitable.

Así que ese es mi consejo para ti, comienza cambiando uno de estos 3 elementos, y hazlo con la fisiología porque es lo más fácil para hacerlo sola.

Y si ves que necesitas ayuda, este tema lo he trabajado muchas veces con clientas aquí en Alemania y puedo ayudarte a ti también 🙂

En promedio para este proceso solemos necesitar de 4 a 5 sesiones de 60 min. c/u. Claro, cada caso es particuar y por eso te invito a agendar hoy sin compromiso una sesión valoración gratuita de aprox. 15 min. y vemos juntas cómo puedo ayudarte.

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