Criar hijos en el extranjero no es fácil. Si estás criando en Alemania u otro país, seguramente ya lo has experimentado muchas veces en carne propia, estás lejos de casa, lejos de tu familia… y muchas veces también sin tribu.
Criar lejos de la familia y sin tribu no es solo organizarte diferente… es sostener mucho más emocionalmente. Porque criar hijos sin tener a la familia cerca significa que muchas veces tú tienes que estar mucho más presente (y ni qué hablar si tu esposo tiene largas jornadas de trabajo), eres la que apoya, la que contiene, la que pone límites y hace malabares para llegar a todo aunque esté cansada o incluso enferma…
Si ahora mismo estás leyendo este artículo, eres mamá y vives fuera de tu país, te recomiendo mucho leer la historia de Mariana, ella es argentina, psicóloga y ha emigrado ya dos veces, la primera vez a Brasil y ahora mismo reside en el sur de Alemania.
Ella te contará de primera mano cómo ha sido y es criar fuera de su país natal, lejos de su familia y en países donde no hablan su idioma.
Sigue leyendo porque muy probablemente en alguna parte de su historia y su camino, te veas reflejada.
****************************************
Mi nombre es Mariana Alfieri, soy psicóloga infanto juvenil argentina, vivo actualmente en Alemania y para contar mi historia como migrante tengo que remontarme al 2020.
Ese año trabajaba para una obra social atendiendo 10 o 12 pacientes por día. Con la pandemia y el aislamiento, las consultas aumentaron muchísimo. Trabajaba online durante horas mientras mi marido y yo hacíamos malabares para cuidar a nuestra hija de 10 años y a los mellizos de 4. Fue una locura.
En medio de ese caos, apareció una formación que me cautivó: un programa para «psicólogas viajeras» —profesionales nómadas que querían vivir de su profesión viajando. Me anoté impulsivamente, supongo que la idea me entusiasmó frente a la realidad que estaba viviendo.
Después apareció la voz crítica llenándome de preguntas: ¿para qué hago esto? ¿A dónde voy a ir a los 40 años con tres hijos? Ya estoy grande para seguir soñando…
Mis compañeras eran más jóvenes, nómadas que viajaban libres. La formación apuntaba a una vida muy diferente de la mía, pero comencé a soñar con viajes, movimiento y una libertad laboral que me inspiraba y hacía mis extensas jornadas laborales más livianas.
Pocos meses después, llega una propuesta laboral para mi marido en Brasil. Lo imposible se empezó a materializar. En septiembre de 2021 migramos en familia por primera vez.
Ingenua, creí que en dos semanas ya trabajaría. Conocía la teoría sobre adaptación y duelo migratorio, pero vivirlo fue completamente diferente. Lo más difícil: acompañar a mis hijos en sus duelos mientras yo atravesaba el mío. Verlos tristes, angustiados por estar lejos reavivaba mi tristeza y me inundaba de culpa: ¿hicimos bien? ¿Se van a adaptar?
Pasaron los meses y me uní a diferentes grupos de mujeres migrantes buscando otras personas que pudieran entender lo que me pasaba. Vi que todas compartían las mismas características: se sentían desorientadas, intentaban acompañar la adaptación de sus hijos pero les resultaba difícil porque ellas estaban atravesando lo mismo.
A partir de ahí comencé a formarme en la temática de la migración y de a poco fui retomando las consultas: comencé a acompañar a familias que estaban viviendo lo que yo había vivido.
Pero cuando todo parecía acomodarse, llegó la noticia: ¡Nos movíamos nuevamente, pero esta vez a Alemania!
Sabíamos que no iba a ser un destino sencillo. Pero después de la primera migración y de cómo nos transformó, no quisimos quedarnos con la duda. Así que tres años después de nuestro primer movimiento, volvimos a poner nuestras vidas en un par de cajas y fuimos tras una nueva aventura.
Hoy llevo año y medio en Alemania. Un año y medio que me ha desafiado enormemente: el clima, la burocracia, la cultura, el idioma no fueron, ni son, nada fácil. Pero también descubrí la belleza de lo simple: pueblos pequeños, naturaleza, ritmos tranquilos, domingos de descanso.
Si hay algo que aprendí con estos movimientos es que migrar en familia es un proceso profundo y muy complejo. Necesita tiempo y, aunque afecta a todos, no lo hace de la misma forma.
Criar hijos fuera del país de origen, sin red; fue lo que me llevó a formarme en este campo. Quería acompañar a otros que vivieran lo que yo había vivido, porque sé que puede ser tremendamente profundo y solitario.
Hoy acompaño a familias migrantes, coordino espacios grupales y trabajo con niños y adolescentes en sus adaptaciones. También escribí un libro para adolescentes migrantes, creando algo que hubiese necesitado para mi hija (puedes adquirlo en Amazon aquí)
Cuando miro hacia atrás, me asombro de todo lo que recorrimos en estos últimos años. Nunca me imaginé que la vida me iba a llevar por estos destinos, ni que iba a estar criando a mis hijos tan lejos de casa, escuchándolos hablar otras lenguas, aprendiendo de otras culturas. Hemos enfrentado muchísimos desafíos pero sin dudas nos hemos llenado de aprendizajes que se vendrán con nosotros estemos donde estemos.
Si tuviera que darles un consejo a quienes piensan migrar sería: prepárense emocionalmente! Busquen un espacio que los acompañe, es un proceso muy profundo a nivel emocional. Pone en juego la identidad, los vínculos, las expectativas, las pérdidas y si está la posibilidad de transitarlo acompañado el impacto es mucho menor.
Y a las mujeres viviendo fuera de su país, me gustaría decirles algo que también me digo cada día: no tienen que poder con todo solas. Pedir ayuda, compartir, construir red con otras mujeres, darse tiempo, es fundamental. Es una forma de recorrer este camino sinuoso con más amabilidad y también de darle lugar a esa versión nueva de nosotras que está naciendo.
Porque después de migrar, ya no somos las mismas. Y en esa transformación, aunque muchas veces duela, puede aparecer la oportunidad de reconstruirse desde un lugar más auténtico.
Te dice esto quien hoy vive lo que en 2020 parecía una locura: trabajar libremente y viajar con su profesión. ¿Casualidad o causalidad?
Datos de contacto de la psicóloga Mariana Alfieri:
Web: www.psicologadefamilias.com
E-Mail: psicodefamilias@gmail.com
IG: @psicodefamilias
Quizá te interese leer también:
Cómo criar niños bilingües en Alemania
