Una de las preguntas que nos hacemos con más frecuencia cuando emigramos es: ¿Hice bien en irme de mi país? ¿Fue un error emigrar a Alemania?
Estas preguntas a veces las verbalizamos y otras veces nos las hacemos en voz baja, sobre todo cuando nos sentimos solas, cuando aprender el idioma alemán se nos hace muy cuesta arriba y vemos que las expectativas que traíamos no se están cumpliendo…
Hace un tiempo trabajé esto con una clienta que estaba exactamente ahí, atrapada en esa duda que no la dejaba tranquila.
Cada vez que se preguntaba “¿hice bien en venir a Alemania?” terminaba sintiéndose muy angustiada y culpable.
En una sesión, cuando este tema volvió a salir, le pregunté:
– María, ¿a dónde te lleva esa pregunta?
Porque las preguntas son como autobuses, te subes a una y te llevan a un destino concreto (muchas veces a donde NO quieres ir).
En su caso, ese autobús iba directo a la angustia, a la culpa y a la sensación de haber cometido un error enorme.
Si cada vez que te preguntas si fue un error emigrar a Alemania terminas sintiéndote peor, quizá el problema no sea el país, sino el tipo de pregunta que te estás haciendo. ¿No crees?
Entonces le pedí que pensara qué otra pregunta podía hacerse que la llevara a un destino diferente y me dijo:
– la pregunta que me haría es, ¿Cómo puedo encontrar mi propósito profesional en Alemania?
Y con esta nueva pregunta todo cambió.
Me dijo que veía más luz, que había alegría y que se sentía libre 🙂
Nada que ver con la otra pregunta que la llevaba a sentirse súper angustiada y a cuestionarse todos los días si la decisión de venir a Alemania había sido correcta.
Ahora quiero llevarte un paso más atrás…a la primera vez que comenzaste a dudar si haber emigrado a Alemania había sido una buena decisión…
¿Recuerdas por qué tomaste la decisión de dejar tu país?
Y no me refiero a la respuesta rápida de “por amor” o “por trabajo”. Me refiero a una razón más profunda, a las necesidades que estabas intentando cubrir inconscientemente cuando decidiste emigrar…
¿Te cuento algo personal?
Cuando yo me fui de Uruguay (2001), no fue porque tuviera un plan perfecto ni porque soñara con emigrar para siempre. Ni siquiera tenía intenciones de venir a Alemania…
Fue más bien un cóctel de situaciones que explotaron al mismo tiempo, trabajo, estudios, pareja y familia.
En ese momento estaba estudiando en una universidad privada que no podía seguir pagando porque me había quedado sin trabajo.
Antes había estado en una universidad pública estudiando Ciencias de la Comunicación. Pero venía de 12 años en un colegio de monjas y pasar de esa burbuja protegida a ese entorno fue un cambio bestial para mí.
Tenía un novio al que quería mucho, pero del que no estaba enamorada. No me veía construyendo una familia con él en Uruguay. Además, aún seguía enganchada sentimentalmente a una relación anterior que no lograba soltar.
Solo quería salir corriendo.
Mi decisión no fue “me voy para siempre”. Mi intención era irme un año para trabajar en el restaurante del hermano de mi abuela en Italia. Eso fue lo que le dije a mi mamá cuando me despedí en el 2001: “Mamá, no te preocupes, en un año vuelvo”.
Y lo cumplí, regresé. Pero lo hice para presentarles a mi esposo (en ese momento mi novio) y regresarme con él a Alemania.
Tanto cuando tomé la decisión de irme de Uruguay como cuando decidí venirme a vivir a Alemania yo estaba intentando cubrir necesidades que ni siquiera sabía nombrar.
Necesitaba paz, crecer y alejarme de cosas y personas que me estaban haciendo daño.
Y sí, también estaba escapando.
Con el tiempo entendí que incluso esa huida tenía sentido, porque estaba buscando algo que necesitaba.
Por eso, cuando hoy te preguntas si fue un error emigrar a Alemania o si hiciste bien en dejar tu país, tu familia y tus amigos, quizá valga la pena ir un poco más profundo y preguntarte:
¿Qué estaba buscando cuando me fui? ¿De qué me quería alejar?
Y hay algo muy importante que quiero que observes…
¿En qué momento empezó esa duda?
¿La tuviste desde el primer día, o apareció cuando algo no salió como esperabas?
Porque lo que suele suceder es que creemos que dudamos del país, pero en realidad dudamos cuando nuestra expectativa no se cumple y empezamos a preguntarnos si seremos capaces de alcanzarla.
En el caso de mi clienta, la pregunta no apareció al llegar a Alemania. Apareció después de un par de años, cuando vio que su desarrollo profesional no avanzaba como había imaginado.
Ahí se activaron el miedo, la angustia, la culpa y la confusión. El miedo a que aquello que vino a buscar quizá no se realizara nunca.
Antes de terminar te pregunto…
¿Cuándo podemos saber realmente si una decisión fue buena o mala?
Si evalúas tu decisión cuando te sientes peor emocionalmente, casi cualquier decisión te parecerá equivocada. Pero 5 años después, con otra perspectiva, quizá la mirarías diferente.
Dime sinceramente…¿Te ayuda seguir preguntándote una y otra vez si fue un error emigrar?
Cuando te haces esta pregunta ¿te da tranquilidad? ¿tienes más claridad? ¿te sientes más fuerte?
Si la respuesta a estas preguntas es un NO rotundo, quizá no necesitas cambiar de país.
Quizá puedes empezar por cambiar la pregunta.
Tal vez la pregunta podría ser:
¿Qué necesito hoy para sentirme más en paz aquí?
No se trata de negar que hay días duros, todos los tenemos. Lo que me gustaría que entiendas es que la forma en que te hablas impacta directamente en cómo te sientes y cómo llevas tu vida aquí.
Si ahora mismo estás atrapada en esa duda constante y no logras salir del bucle, podemos tener una sesión de valoración gratuita de 15 minutos y ver si puedo acompañarte en este momento.
