Si llevas tiempo viviendo en Alemania y sientes que siempre estás postergando aprender alemán, es muy posible que en algún momento hayas pensado que te estás autosaboteando.
Por qué lo pienso? porque muchas de mis clientas me comentan lo mismo…
Se dicen a sí mismas que deberían sentarse a estudiar más, apuntarse a otro curso y retomar el idioma de una vez, pero por alguna razón siempre aparece algo que hace que lo dejen para después.
Y ese después obviamente nunca llega.
Hace poco tuve una conversación con una clienta y me dijo algo que muy probablemente te suene familiar.
Mi clienta estaba convencida de que se estaba autosaboteando con el idioma alemán.
Me contaba que llevaba tiempo queriendo mejorar su alemán, que sabía que el idioma era muy importante para integrarse mejor en Alemania y para poder avanzar profesionalmente, pero siempre terminaba aplazando el momento de sentarse a estudiar.
Cada vez que veía el libro de alemán o simplemente pensaba en estudiar, sentía muchísima resistencia.
Después de escuchar durante años historias muy parecidas, hay algo que cada vez tengo más claro.
Para mí, el autosabotaje no existe.
Y claro, ahora te estarás preguntando:
Entonces Carina, si el autosabotaje no existe, ¿por qué no hago lo que creo y digo que es importante para mí?, ¿por qué si sé que el idioma me abrirá puertas en Alemania?
Déjame explicártelo.
Tu cerebro no está intentando sabotearte. Su función es protegerte y ayudarte a sobrevivir, no sabotearte ni tampoco hacerte feliz.
Está diseñado para mantenerte a salvo y, cuando interpreta que una situación puede hacerte sufrir, que puedes sentir rechazo o vergüenza, activa automáticamente mecanismos de protección.
En otras palabras, si sientes que te saboteas, en realidad tu cerebro está funcionando perfectamente, porque ha identificado algo que cree que podría hacerte daño y está intentando evitarlo (aunque tú conscientemente no lo veas).
Hay una parte de ti que procrastina porque siente miedo.
Y eso es lo que muchas veces vemos como autosabotaje.
Por ejemplo:
Quieres aprender alemán pero lo postergas
Quieres empezar un curso y siempre aparece algo que te hace aplazarlo
Abres el libro unos minutos y enseguida aparece una incomodidad que te hace cerrarlo
De repente sientes que las ventanas te susurran que deberías limpiarlas, que tienes que ir a recoger los legos del cuarto de tu hijo o que sería buen momento para poner una lavadora.
Y muchas otras veces lo que termina pasando es que abres el móvil “solo un momento” y terminas navegando por redes sociales durante un buen rato para no tener que sentarte a estudiar.
Cualquier cosa parece más urgente que ponerte con eso que te propusiste. Incluso limpiar el baño 😅
Después de no haber hecho eso que te habías propuesto hacer, aparece el enfado, la decepción y la culpa (emociones bastante desagradables).
Te dices con tono de reproche que otra vez lo volviste a postergar, que no tienes disciplina o que nunca vas a lograr avanzar con el idioma.
Pero lo que está ocurriendo en el fondo no es que te estés saboteando.
Muchas veces lo que aparece ahí es algo más profundo: experiencias pasadas en las que te sentiste expuesta, juzgada o incómoda, y que hoy siguen influyendo sin que te des cuenta.
Quizá en la escuela aprendiste que equivocarte con un idioma o en matemáticas era motivo de burla, o viviste situaciones donde te sentiste juzgada o poco valorada.
O quizá has acumulado ya varias experiencias incómodas con el alemán y una parte de ti empezó a asociar el idioma con tensión, vergüenza o sensación de fracaso.
Tu cerebro es muy sabio y en algún momento guardó esa información para protegerte en el futuro.
El problema es que hoy sigue reaccionando como si ese peligro siguiera presente, como si fuese inminente.
Entonces aparecen los bloqueos internos, las dudas y la tendencia a aplazar antes de exponerte demasiado.
Y eso no ocurre porque seas débil, porque no seas constante o porque no tengas fuerza de voluntad, sino porque una parte de ti está intentando protegerte. Y lo seguirá haciendo hasta que la escuches y le demuestres que ya no tiene que ser tan intensa.
En las sesiones de coaching hacemos exactamente eso: identificamos cuál es el miedo que está detrás de ese bloqueo, que muchas veces no es el que parece a simple vista. Cuando ese miedo se vuelve consciente y empezamos a trabajarlo, deja de tener el poder de empujarte a evitar aquello que en realidad puede abrirte muchas puertas en Alemania, como es el idioma.
Además del miedo, hay otro factor que aparece muchas veces y que pasa más desapercibido.
Y es la falta de claridad.
No te imaginas la cantidad de mujeres que se sienten exactamente así, sin tener claro qué quieren en este momento de sus vidas.
Si no tienes un para qué claro y poderoso para aprender alemán, es muy fácil que siempre aparezca algo más urgente o más importante que hacer.
Cuando el idioma no tiene suficiente peso en tu vida, tu mente no lo percibe como una prioridad real.
Por eso en sesiones también trabajamos esa claridad: para qué quieres realmente el alemán, qué puertas te gustaría que te abriera y qué tipo de vida te gustaría construir aquí en Alemania.
Cuando ese para qué se vuelve claro y significativo, la relación con el aprendizaje cambia completamente. Lo he visto una y otra vez en las sesiones.
Cuando empiezas a entender todo esto, algo cambia dentro de ti.
Dejas de pelearte contigo misma y dejas de tratarte como si fueras tu peor enemiga.
Y empiezas a mirar esos bloqueos con más curiosidad y más compasión, porque ahora sabes que no hay nada mal contigo. Ahora entiendes qué parte de ti se activa cuando intentas avanzar y cómo puedes empezar a enseñarle a tu sistema que hoy estás a salvo.
Si sientes que llevas tiempo postergando aprender alemán y te gustaría entender qué está pasando realmente en tu caso en particular, agenda una sesión de valoración gratuita de 15 minutos conmigo y vemos si puedo acompañarte en este proceso
