Hoy quiero contarles parte de mi historia, de cómo fue que terminé en Alemania viniendo de Uruguay, cómo fue llegar a este país sin saber nada de alemán y cómo fue mi proceso…
Allá por febrero del 2002 me fui de Uruguay con una sola maleta y con el objetivo de juntar dinero para culminar mis estudios en Gerencia y Administración de empresas en una Universidad privada.
El “Plan” era perfecto, trabajaría durante 1 año en el restaurante de mi tíoabuelo en Italia y luego regresaría a Uruguay a seguir con mis estudios…
Esa fue la promesa que le hice a mi madre cuando me despedí de ella en el aeropuerto y es algo que hasta el día de hoy aún me duele no haber podido cumplir.
Luego de haber estado casi 3 meses en Italia, me fui a España, dondé viví y trabajé durante casi 1 año (las aventuras que viví durante este tiempo darían para otro artículo)
A pesar de haber hecho muy buena amistad con una argentina y una colombiana que fueron el apoyo y la familia que me faltaba, me sentía muy sola y vivía permanentemente con un pie en España y otro en el avión.
Un día, por iluminación divina, decidí apuntarme a un curso de salsa para conocer gente nueva. Lo último que pensé era que en ese mismo curso conocería a la persona con la cual formaría una familia y pasaría los próximos años de mi vida.
Pocas semanas después de haberlo conocido, vinieron sus padres a Madrid a visitarlo y fuimos a cenar con ellos.
Cuando los escuché hablar, pensé “¡madre mía, qué idioma es este por Dios! ¡Esto se habla en algún país?!”… no entendía NADA…pero ni una sola palabra… yo solo les sonreía, era lo único que podía hacer.
Ahora me imagino que mis suegros habrán pensado: esta no sabe en la que se está metiendo! jaja (es broma, eso seguro lo hubiese pensado yo si hubiese sido ellos)
Mi novio de verdad que le ponía su mejor onda y hacía de intérprete hasta donde su español de la escuela le permitía y yo seguía sin enterarme demasiado de qué iba la conversa.
Después de un par de horas con ellos y teniendo la sensación de haber aterrizado en medio de la China, terminó nuestra cita de a 4. Mis suegros regresaron a Alemania y yo borré rápidamente ese espisodio de mi mente, porque de otra manera no me explico cómo pude atreverme a mudarme a Alemania sin saber alemán.
Pocos meses después de ese encuentro, “el alemán” tenía que regresar a estudiar a Alemania y me pidió que me viniera con él.
En ese momento hacía solamente un par de meses que estábamos juntos, así que mi respuesta fue negativa.
Al ver que pasaba el tiempo y lo nuestro se transformaba en una relación a distancia, decidí visitarlo en Friburgo y ver qué tal era su vida por allí.
Esos pocos días me fueron suficientes para confirmar lo que sentía por él y nos comprometimos.
Para ese entonces ya estaba más claro que el agua que uno de los 2 tenía que tomar una decisión. Creo que no es necesario que les cuente quién fue esa persona. Exacto, la misma que viste y calza 🙂
Ya no tenía ganas de seguir teniendo una relación de ese tipo y le dije que lo dejaba todo, mi trabajo y mi habitación en un piso compartido con dos locas que me robaban hasta las medias (calcetines para los españoles).
¡¡¡El amor puede ser muy ciego, pero también MUY sordo!! Al principio una se enamora y no ve ni escucha nada de nada…y eso fue lo que me pasó!
Tendría que haber parado bien las orejas y haberme informado mejor de lo difícil que era este idioma!
Finalmente llegué a Alemania en julio de 2003, con tan solo 23 añitos y sin saber ni una palabra de alemán. Esta foto que ves a continuación es del 2009 cuando vinimos a vivir a Hamburgo.
Seguramente si en el momento que lo conocí hubiese sabido que era alemán, me lo hubiese pensado tres veces antes de fijarme en él! Qué idioma más difícil y complicado! Por Dios!
Pero como buena ariana y siéndole fiel a mi signo zodiacal, cuando se me pone algo en la cabeza hasta que no lo consigo no paro.
Durante más de un año me dediqué en cuerpo y alma a aprender el idioma. Tenía clases de lunes a viernes 4 horas por día y cuando llegaba a casa seguía estudiando.
Los cursos eran solamente en alemán y no podíamos hacer ni una sola pregunta en otro idioma.
Yo pensaba, pero a ver amor de mis amores, ¿cómo cuernos te voy a contestar si no entiendo ni siquiera la pregunta?
Muchas veces pensé que nunca lo iba aprender, muy probablemente porque venía con una creencia de la escuela de que el inglés no se me daba bien, entonces ningún idioma se me iba a dar bien. Conclusiones a las que uno llega de niño…
Nunca me había cuestionado que quizá el problema no estaba en mi, sino que los profesores que había tenido en la escuela eran realmente malos.
El proceso fue realmente muy duro, pero ahora viéndolo en retrospectiva es la mejor forma de aprender un idioma.
No te voy a mentir, fue un año con muchos altibajos. Muchas veces tenía ganas de tirar la toalla y tomarme el primer avión que me llevara a algún país donde hablaran mi idioma, daba igual cuál fuera.
Siempre fui una persona a la que le gustaba mucho hablar y aquí sentía como si me hubiesen cosido la boca.
No conocía a casi nadie que hablara mi idioma, ni entendía la radio ni la televisión, lo único que lograba entender (y solamente palabras sueltas) eran los dibujos para niños. ¿Pero qué te voy a contar que ya no sepas?
Una podría pensar que al tener un novio alemán ya tiene garantizado el aprender un idioma más rápidamente, pero en mi caso no fue así.
Con mi esposo nos conocimos hablando otro idioma y a él le costaba horrores tener que cambiar el “chip” cuando estaba conmigo.
En lo que sí me ayudó mucho era con el tema de las redacciones.
Me ponía furiosa cuando le daba algo para corregir y le preguntaba: ¿y? ¿Qué tal? ¿Está bien?
Y su respuesta era siempre: “no está mal” (típica respuesta de un alemán para decir: está bien) y eso seguía con un “pero mejor sería si escribieras ….”
En esos momentos me hacía flipar en colores (como dicen las HispaMamis españolas), pero con el tiempo me dí cuenta que gracias a su perfeccionismo pude mejorar mi alemán y sacar muy buenas notas.
Luego de haber aprobado el examen TestDaf estaba pronta para comenzar a estudiar.
La sorpresa me la llevé cuando me comunicaron que mi bachillerato no me servía para estudiar aquí.
Tenía 2 opciones, ir a un Studienkolleg para extranjeros durante 1 año en Heidelberg (lo cual era imposible ya que vivíamos en Stuttgart) o hacer una formación profesional.
Finalmente, me decanté por la segunda opción y comencé en el 2006 una formación profesional en idiomas en Reutlingen.
Sin embargo, a pesar de haber obtenido mi título de secretaria multilingüe siempre me quedó la espina de no haber podido obtener un título universitario.
En 2008 nos mudamos de Suttgart a Hamburgo, la sede de la empresa donde trabajaba mi esposo estaba aquí y yo conseguí un puesto de trabajo en una empresa internacional en el puerto de Hamburgo.
En 2011 nace mi primer hijo y decido tomarme un tiempo de baja por maternidad.
Por esas casualidades de la vida, cuando en 2012 regresé a trabajar a la empresa una amiga me contó que una Universidad muy reconocida en Barcelona ofrecía una Maestría a distancia en Project Management (dirección y gestión de proyectos).
Al principio tenía mis dudas, pero luego me animé y a finales de ese mismo año, trabajando a tiempo parcial y con un niño de 2 años y medio, decidí apuntarme a la maestría.
Cuando le comenté a mi esposo que me apuntaría, me miró con ojos saltones y yo le dije con voz tranquilizadora: “no te preocupes, me apunté pero estoy casi segura que no me van a aceptar ya que tengo como base una formación profesional”.
Una mañana estando en la oficina recibí un mail donde me comunicaban que había sido admitida para la maestría. No se imaginan la alegría que sentí, fue cómo tocar el cielo con las manos.
Finalmente, después de 10 años estaba a punto de alcanzar mi sueño. Ese sueño por el que me fui de mi querido país.
Fue un año muy duro e intenso en el cual tuve que sacrificar mucho, sobretodo pasar tiempo de calidad con mi familia, especialmente con mi hijo que cuando tenía las reuniones virtuales con mis compañeros y profesores me golpeaba la puerta del cuarto llorando para que le abriera. Eso me dolía mucho. Ya no existían los fines de semana para mí, ni cumpleaños, ni nada.
Cuando me pongo a pensar en ello, todavía no entiendo cómo logré resistir esa presión, sin duda sin el apoyo de mi esposo nunca lo hubiese logrado.
El aprendizaje del idioma alemán ha sido una montaña rusa emocional, con muchas subidas y bajadas. He llorado lo que no tiene nombre (sobre todo cuando en mi formación teníamos que resolver casos con la constitución alemana, esa tortura no se la deseo ni a mi peor enemigo).
Pero sabes qué?
Aunque en ese momento lo único que quería hacer era salir corriendo, ahora puedo decirte que todas esas lágrimas, ansiedad y frustración valieron la pena.
Sé que hay muchas mujeres (sean madres o no) que me están leyendo y están pasando ahora mismo por una situación similar.
Sé que es difícil no decaer cuando no vemos los resultados inmediatamente, pero piensa que un idioma no se aprende de la noche a la mañana, y mucho menos el alemán. Todo lleva su tiempo.
Créeme que si eres constante y no tiras la toalla, cuando menos lo pienses comenzarás a entender más y más y te sorprenderás de los avances que has hecho y los halagos que recibirás por ello.
Sí, lo sé, da mucha rabia tener que volver a estudiar nuevamente si ya has terminado tus estudios en tu país, pero si tu elección es quedarte en Alemania, aprender alemán es fundamental para integrarte y lograr tus metas aquí. Da igual si te lleva 2, 3 o incluso 5 años más de lo que te has imaginado.
Lo importante no es el tiempo que te lleve, sino que alcances lo que te has propuesto.
Desde que llegué a Alemania ha pasado mucha agua bajo el puente…ahora mismo mientras escribo estamos en el 2026…mis hijos ya tienen 15 y 11 años…
En el 2014, después de terminar la maestría sentí una gran necesidad de reconectarme con mi idioma y mis raíces y creé una Comunidad increíble de mamás hispanohablantes en Alemania llamada HispaMamis y hoy ya somos casi 13.000 miembros…wahnsinn!
A raíz de las consultas que me llegaban del grupo y al ver que me faltaban herramientas para ayudarlas me formé como Coach, dejé la empresa donde trabajaba y comencé a trabajar desde casa.
Desde entonces no he parado de formarme en todo lo relacionado al crecimiento personal. Incluso en el 2023 me aventuré a realizar una segunda formación profesional en Alemania, esta vez como Coach de familia y sistémico.
Hoy día sigo trabajando desde casa y acompaño a Mujeres que emigraron a Alemania y se sienten bloquedas o inseguras, a ganar claridad, a recuperar su confianza y a dar el siguiente paso en su vida personal o profesional.
Esta historia continuará…
Me compartes ahora la tuya?
